He pensado mucho acerca del tema del llamado. He descubierto que el llamado es ser uno mismo, ser aquello para lo cual uno ha sido creado. Nadie te puede dar el llamado y no se consigue en ninguna escuela. Puedes hacer cualquier cosa, cosas buena y trascendentes. Pero el llamado te quema por dentro. Cuando finalmente pones la mano en el arado de tu llamado, te sientes realizado, completo. Como que alguien hace coincidir varias imágenes de tí mismo hasta que finalmente se ve una sola.
Eso me pasa respecto al ministerio pastoral. Pastorear me colma. He hecho y hago varias cosas para le Reino de Dios. Pero escribir y pastorear, son mi pan y mi agua. Aunque no soy como mi amigo Israel Bobé que dice que él no es el "templo" del Espíritu Santo sino la "catedral"... desde 1991 cuando comencé a pastorear mi primera iglesia, he vivido con una iglesia en la panza.
Friday, February 16, 2007
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